En esta entrevista: Ann Moxey, maestra certificada en Anusara Yoga, nos habla del proyecto Parinaama Yoga, yoga en prisión.
Por Fabien Lefebvre y Julio Cruz
Fotografía: Rocío Rojo
Publicación: lunes 7 de noviembre, 2009
En el penal empezamos hace 6 años y lo presenté como un programa de manejo de estrés para los adictos de allá adentro. Porque están en una doble prisión, prisión de la adicción y prisión física.
Empezaron a llegar de todos los dormitorios y ahora tenemos un collage de todo un poco: todos son de sentencias largas. Los que damos las clases somos un grupo de 15 maestros, algunos más activos que otros, pero todos con la misma intención: compartir sus conocimientos y experiencia del yoga atrás de los barrotes. A veces me tengo que recordar en donde estoy, los hombres, y ahora cada vez más las mujeres, también están super conectados.
La transformación que ves en su actitud, su asana y la mente es extraordinario. Y para nosotros los maestros es una experiencia increíble poder ofrecer karma yoga ahí dentro: como dice una de las maestras que va al femenil: "deberíamos estar pagando nosotros por ir a dar la clase", y lo dice porque de veras, salimos de esa clase en un estado tan increíble, tan expandido, tan bonito. Como prueba de que esto funciona es el hecho de que ahora 2 de esos alumnos del penal que ahora están libres, dando clases afuera, en los DIF en Cuernavaca. Y el viernes pasado nos autorizaron en el penal a que ingresaran – ahora ya como maestros – a dar la clase a sus ex companeros. Ya forman parte del proyecto de Parinaama yoga. ¡Esto comprueba que es un programa autosustentable! No les puedo explicar el efecto que tuvo y seguirá teniendo sobre los otros presos que ven en ellos que si es posible reescribirse el guión de la vida.
Ahora necesitamos más tapetes porque entre tantas administraciones desaparecieron cajas enteras de tapetes nuevos que había conseguido en donación de la empresa GAIAM de Estados Unidos, con el apoyo de otra maestra de Anusara Yoga, Sue Hollinghead. Necesitamos apoyo con tapetes de yoga, cobijas y blocks. También estoy pidiendo ayuda para un programa de Entrenamiento de Maestros de Yoga allá adentro... hay un sitio donde recibimos donaciones: http://annmoxey.blogs.com
Por si alguien gusta ayudarnos, ya que no tenemos patrocinadores oficiales, todo lo hacemos gratis y hay gastos principalmente de papeleria (libros y materiales) y casetas en las carreteras, para los que vienen de lejos.
También enfrentamos otros problemas... Habiendo llegado a 60 internos en la clase del varonil, ha bajado notablemente en los últimos tiempos la asistencia porque – según nos dicen los internos - los custodios no los estaban dejando pasar a tomar la clase ya que muchas veces los mismos custodios son los que pasan la droga dentro del penal. Gracías a nuestro programa bajó el consumo y por obvias razones a los custodios no les agradaba la idea. Otro problema fue la colaboración al programa por parte de los directores del penal. He visto pasar a seis en seis anos. Algunos han visto al yoga como algo que se deberia ofrecer en un spa, no en un penal... no son capaces de ver la parte de rehabilitación. Por suerte, el director que nos dejó entrar con nuestro Proyecto de Yoga en Penales, era psicólogo y tenía la sensibilidad para poder entender de que consiste el yoga: una herramienta para transformar y reempoderar a la gente, bajando los niveles de violencia en el penal, y haciéndoles la vida más tranquila a la administración. Los que se han beneficiado más son aquellos que no tuvieron los recursos de autocontrol que te regala el yoga y tomaron decisiones equivocadas. Los que desde la infancía sufrieron violencia y simplemente repitieron patrones y los que vivieron todas sus vidas en la ignorancía y el olvido de quienes son verdaderamente. Es decir, con cero autoestima, cero auto observación y cero conexión al cuerpo o al corazón.
Krishnamacharya habló desde el vamos, de bajar el yoga a donde más se necesita: a los pueblos, a la gente que realmente no tiene el tiempo ni el dinero para pagar la cuenta ni tomar una clase de yoga. Eso es lo que pretendemos hacer con Parinaama: llevarlo a la gente que no sabe ni como respirar, ni como manejar la tensión ni el estrés. Si nadie te lo explica y enseña muchas veces provoca que termines repitiendo un patrón de conducta del pasado que has aprendido de tus padres o de la sociedad y termines dejándote arrastrar por la amigdala cerebral, el cerebro reptiliano, las emociones fuera de control y haciendo alguna barbaridad. Todos metemos la pata en algún momento de nuestras vidas. ¿Por qué no ofrecerles este increíble recurso que brinda el yoga a quienes más lo necesitan y menos lo pueden pagar? Parinaama quiere decir transformación. Pero transformación abrazando e integrando – no rechazando o negando - y ofrendando. Es lo que hemos logrado con el regreso como maestros de yoga de Luis Felipe Cuevas y Freddy Arista al penal de Atlacholoaya. Ambos son becados mios en la formación de maestros en Anusara Yoga que he estado ofreciendo en mi Centro Sukhi Kutir, a 20 minutos de Cuernavaca.
Quisiera honrar a los maestros que me apoyan o han apoyado en el pasado dando clases ahí adentro. Sin ellos nada de esto sería posible. Agradecimientos.
Agradecemos la amabilidad y el tiempo de: Ann Moxey Maestra Certificada en Anusara Yoga, Ann es directora del Centro Sukhi Kutir en Cuernavaca, Morelos, México y es directora del Programa de presos en libertad así como creadora de Parinaama Yoga.
Entrevista: Fabien Lefebvre y Julio Cruz
Fotografía: Rocío Rojo
Encuadre y Diseño Gráfico: JC diseño Julio Cruz
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