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Rosmary Atri, maestra de yoga Lomas de Chapultepec

En este artículo: clave del proceso yóguico, interiorización de nuestra atención, práctica personal de yoga, conciencia, respiración, ritmo armónico en el movimiento.

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Yoga: Práctica de Renovación

Rosmary Atri, maestra de yogaPor Rosmary Atri
Fotografía: Fabien Lefebvre
Publicación: lunes 11 de enero, 2010

De acuerdo a las enseñanzas de Patanjali, la meta principal de la práctica de asanas es calmar las fluctuaciones de la mente, y la práctica de asanas nos aporta un extraordinario laboratorio para desarrollar esa habilidad.

El yoga nos recuerda que somos seres complejos, que como seres humanos somos una serie de sistemas interrelacionados que incluyen nuestro cuerpo, nuestra mente y nuestra energía, que a su vez incluye nuestras relaciones interpersonales y nuestra relación con el medio ambiente.  Es importante reconocer que hay una relación recíproca entre el exterior y los diversos constituyentes estructurales de nuestro cuerpo.  La salud radica en el balance entre nuestros propios sistemas y a la vez, nuestra relación con el entorno.

La realidad es que si comprendemos quienes somos y que necesitamos como individuos, podemos influir incluso sobre nuestra herencia genética.  El problema radica en que para poder cambiar, necesitamos influir sobre nuestros condicionamientos. El condicionamiento es el resultado de nuestra única y particular forma de relacionarnos con nuestro medio ambiente.

Cuando nacemos nuestros movimientos son instintivos, poco a poco estos movimientos se vuelven mas activos e intencionales. Cuando nuestra mente va desarrollándose, muchos de nuestros aprendizajes y habilidades empiezan a volverse automáticas. Le imponemos a nuestra estructura neuro-muscular un orden que se vuelve considerablemente programado, en nuestro cerebro, a través de la repetición en forma de reflejos.

A partir del juego entre nuestra organización neuromuscular y la socialización vamos construyendo patrones.  La mayoría de estos patrones nos permiten funcionar, pero no necesariamente son óptimos, por ello nos conducen a acumular tensión y a la larga muchas veces enfermedades.  Es sorprendente reconocer que, una vez que se ha establecido un sentido de “normalidad” en la forma en que hacemos las cosas, la ineficiencia percibida, e incluso el dolor, no son suficientes para cambiar nuestro comportamiento, o nuestra manera de movernos.  Este es nuestro propio encarcelamiento, pues es lo que nos conduce día a día a sentirnos atrapados en la sensación de que nada cambia, es lo que reduce nuestra capacidad de respuesta y nos hace actuar de manera mecánica, por medio de fórmulas.  Ya no reflexionamos o pensamos en ello.

Lo bueno es que todo cambia, si logramos reflexionar sobre nuestros condicionamientos, podremos romper el ciclo e introducir voluntariamente otros patrones de comportamiento, tanto a nivel físico como mental. Podemos recuperar la capacidad de darle nueva dirección a muchos de nuestros actos.  El principal propósito de la práctica de yoga es la liberación de los efectos del condicionamiento en todos los niveles.

El primer paso para lograr esto es trasladar nuestra atención del exterior al interior a lo largo de nuestra práctica, y que cultivemos esa aptitud cada vez más y en mayor medida.  Esa interiorización de la atención nos ayudará a descubrir nuestros comportamientos repetitivos y mecánicos.

La verdadera clave del proceso yóguico es esta interiorización de nuestra atención, a través de una práctica personal que incluya mayor conciencia en la respiración y un ritmo armónico en el movimiento.

Asistimos a clases para aprender a practicar yoga y poder llevarlo a nuestro propio espacio.  Este proceso empieza con la disciplina de nuestro cuerpo, nuestra mente y nuestra respiración.  Las posturas de yoga tienen el propósito de purificar y reestructurar nuestro cuerpo, regresándonos a un sentido de estabilidad, fuerza, flexibilidad, quietud y un sentido de claridad y bienestar general.   Esto se logra por medio de introducir elementos no mecánicos en nuestra vida cotidiana.

A lo largo de la historia, las asanas han sido definidas en términos de formas relativamente precisas, sin embargo, como la enseñanza en otros tiempos era a nivel individual, la forma en que cada persona realizara la postura era establecida entre el maestro y el alumno, de tal manera que la función del asana adquiría un valor mayor al de la forma misma.   

Artículo: Rosmary Atri, agradecemos su amable colaboración y tiempo
Yoguini:
Rosmary Atri, Rosmary es codirectora de Lunananda Yoga
Fotografia: Fabien Lefebvre
Diseño Gráfico:
JC diseño Julio Cruz

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